El nombre
"Laodicea", que quiere decir "derechos de la gente", fue un
nombre muy común y fue dado a varias ciudades en honor de damas reales con este
nombre. Fue una de las ciudades de más importancia política y de mayor
prosperidad económica en el Asia Menor. Enormes cantidades de terrenos fueron
donados a la ciudad por ciudadanos distinguidos. En esta ciudad se encontraba
un gran colegio de medicina. Los habitantes sobresalieron en las artes y las
ciencias. Frecuentemente la llamaban "la metrópoli" porque era la
capital de distrito para otras veinticinco ciudades. El dios pagano que se
adoraba en Laodicea, era Zeus. Por cierto, en una ocasión esta ciudad fue
llamada Diopolis (Ciudad de Zeus), en honor a su dios. En el cuarto siglo se
llevó a cabo un importante concilio de iglesias en esta ciudad. El subsiguiente
abandono completo de Laodicea fue causado por frecuentes terremotos.
¡Cuán adecuadas fueron las características de esta última edad para representar la edad en que estamos viviendo ahora mismo! Por ejemplo, ellos adoraban un solo dios: Zeus, quien era el mayor y padre de los dioses. Esto pronosticó la base religiosa del siglo veinte de "un dios padre de todos" que da a entender la confraternidad del hombre, y está juntando ahora a los Católicos, Judíos, Islamicos, Indostanos, Protestantes etc., con la intención de que una forma mutua de adoración aumentará nuestro amor, entendimiento, y cuidado del uno para con el otro. Los Católicos y los Protestantes ahora mismo se están esforzando por obtener esta unión, y ahora el Papa quiere fusionar la fe con el Islam, y en verdad están progresando en este propósito declarado, el cual todos los demás seguirán. Este mismo pensamiento se dio a conocer en la Organización de las Naciones Unidas cuando los líderes mundiales no aceptaron reconocer algún concepto individual de adoración espiritual, antes más bien recomendaron poner a un lado todos aquellos conceptos distintos, con la esperanza de que
¡Cuán adecuadas fueron las características de esta última edad para representar la edad en que estamos viviendo ahora mismo! Por ejemplo, ellos adoraban un solo dios: Zeus, quien era el mayor y padre de los dioses. Esto pronosticó la base religiosa del siglo veinte de "un dios padre de todos" que da a entender la confraternidad del hombre, y está juntando ahora a los Católicos, Judíos, Islamicos, Indostanos, Protestantes etc., con la intención de que una forma mutua de adoración aumentará nuestro amor, entendimiento, y cuidado del uno para con el otro. Los Católicos y los Protestantes ahora mismo se están esforzando por obtener esta unión, y ahora el Papa quiere fusionar la fe con el Islam, y en verdad están progresando en este propósito declarado, el cual todos los demás seguirán. Este mismo pensamiento se dio a conocer en la Organización de las Naciones Unidas cuando los líderes mundiales no aceptaron reconocer algún concepto individual de adoración espiritual, antes más bien recomendaron poner a un lado todos aquellos conceptos distintos, con la esperanza de que
todas
las religiones llegaran a ser una sola, porque todas anhelan las mismas metas,
todas tienen los mismos propósitos, y todas son básicamente correctas.
Fíjese en el nombre LAODICEA: "los derechos de la gente." ¿Ha habido una edad como la edad de la iglesia del siglo veinte que ha visto a todas las naciones levantándose y demandando igualdad social y económica? ¡ Jamás! Esta es la edad en que todos los hombres deben ser iguales, aunque esto solamente existe en teoría. Esta es la edad de partidos políticos, los cuales toman por nombres: Demócratas Cristianos, Socialistas Cristianos, Federación Política Cristiana, etc. Según nuestros teólogos liberales, Jesús fue un socialista, y la Iglesia Primitiva, bajo la dirección del Espíritu Santo, practicaba el socialismo, y por eso nosotros debemos hacerlo hoy.
Cuando la gente de la antigüedad llamaba la metrópoli a Laodicea, estaban anticipando al mundo un solo gobierno, el cual ahora está siendo ordenado. A medida que pensamos en aquella ciudad como la localidad de un gran concilio eclesiástico, vemos la sombra anticipada del movimiento ecuménico que se está efectuando hoy, en el cual muy pronto veremos juntarse los a sí mismos `llamados Cristianos'. En verdad, la iglesia y el Estado (religión y política) se están uniendo. La cizaña está siendo juntada. Dentro de poco el trigo estará listo para el alfolí.
Fue una ciudad de terremotos, y tales terremotos por fin la destruyeron. Esta edad terminará con una sacudida que Dios dará al mundo entero, quien ha cortejado a la gran ramera. No solamente se derrumbarán los sistemas mundiales, sino que la misma tierra será sacudida y luego renovada para el reino milenial de Cristo.
La ciudad era rica, tenía muchos habitantes ricos. Fue una ciudad de mucha cultura. La ciencia abundaba. ¡ Cuán semejante a hoy! Las organizaciones y las iglesias somos prosperas. La adoración es hermosa y formal, pero a la vez fría y muerta. La cultura y la educación han tomado el lugar que el Espíritu ha dado a la Palabra, y la fe ha sido suplantada por la ciencia. Todo esto demuestra que el hombre es una víctima del materialismo.
En todo atributo, la antigua Laodicea se halla renacida en la Edad de Laodicea del presente siglo. Por la misericordia de Dios, todo aquel que tiene oído para oír, saldrá de ella para no ser participante de sus pecados y del juicio inevitable que le viene
Fíjese en el nombre LAODICEA: "los derechos de la gente." ¿Ha habido una edad como la edad de la iglesia del siglo veinte que ha visto a todas las naciones levantándose y demandando igualdad social y económica? ¡ Jamás! Esta es la edad en que todos los hombres deben ser iguales, aunque esto solamente existe en teoría. Esta es la edad de partidos políticos, los cuales toman por nombres: Demócratas Cristianos, Socialistas Cristianos, Federación Política Cristiana, etc. Según nuestros teólogos liberales, Jesús fue un socialista, y la Iglesia Primitiva, bajo la dirección del Espíritu Santo, practicaba el socialismo, y por eso nosotros debemos hacerlo hoy.
Cuando la gente de la antigüedad llamaba la metrópoli a Laodicea, estaban anticipando al mundo un solo gobierno, el cual ahora está siendo ordenado. A medida que pensamos en aquella ciudad como la localidad de un gran concilio eclesiástico, vemos la sombra anticipada del movimiento ecuménico que se está efectuando hoy, en el cual muy pronto veremos juntarse los a sí mismos `llamados Cristianos'. En verdad, la iglesia y el Estado (religión y política) se están uniendo. La cizaña está siendo juntada. Dentro de poco el trigo estará listo para el alfolí.
Fue una ciudad de terremotos, y tales terremotos por fin la destruyeron. Esta edad terminará con una sacudida que Dios dará al mundo entero, quien ha cortejado a la gran ramera. No solamente se derrumbarán los sistemas mundiales, sino que la misma tierra será sacudida y luego renovada para el reino milenial de Cristo.
La ciudad era rica, tenía muchos habitantes ricos. Fue una ciudad de mucha cultura. La ciencia abundaba. ¡ Cuán semejante a hoy! Las organizaciones y las iglesias somos prosperas. La adoración es hermosa y formal, pero a la vez fría y muerta. La cultura y la educación han tomado el lugar que el Espíritu ha dado a la Palabra, y la fe ha sido suplantada por la ciencia. Todo esto demuestra que el hombre es una víctima del materialismo.
En todo atributo, la antigua Laodicea se halla renacida en la Edad de Laodicea del presente siglo. Por la misericordia de Dios, todo aquel que tiene oído para oír, saldrá de ella para no ser participante de sus pecados y del juicio inevitable que le viene
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