sábado, 2 de mayo de 2015

Los Nimrod de La Odisea


Nuestros tiempos convulsionan vertiginosamente, basta observar a nuestro alrededor y tener cierto conocimiento bíblico para darnos cuenta de que es lo que está sucediendo en realidad. A todo esto uno se pregunta ¿es que acaso nadie lo ve? ¿Qué es lo que sucede que pareciera que es mejor no percibir el tiempo que se está viviendo? 
Viene a mi mente la palabra del Señor: "para que viendo no vean ni perciban". Y con gran pesar llegue a esta conclusión: es el tiempo de los Nimrod, en Génesis encontramos la historia de un gran cazador, todos hablaban el mismo lenguaje y él dijo: levantemos una torre tan alta que llegue al cielo, HAGÁMONOS UN NOMBRE, creo que esta es la venda más gruesa que oscurece nuestros ojos, y también la razón por la que muchos no perciben, la iglesia está viviendo tiempos que nunca antes vivió, la prosperidad y las oportunidades abundan, la posibilidad de HACER, de dejar legado y grabar una memoria, hoy es más real que nunca, y muchos poco a poco, creo que sin darnos cuenta, comenzamos nuestra torre… para HACERNOS UN NOMBRE, de una manera muy sutil y casi imperceptible, la necesidad de una memoria comenzó a inundar nuestros sentidos, y se comenzó a entremezclar nuestro nombre con su gloria. 
Hoy reflexiono sobre mi ayer, y observo el futuro, y cuando comencé a despertar del sueño, me di cuenta que este espíritu inmundo de apatía, se alimenta con la fuerza de nuestras obras personales, esto hace que los oídos se cierren y no oigan ni entiendan… para que nos arrepintamos y convirtamos. Y aún siendo tan claras las señales de su venida, tanto que día tras día una nueva señal nos habla, optamos por decir: si… si…. Pero todavía no. 
Tal vez, en realidad quisiéramos que se dilate para que nuestra torre llegue al cielo y así tener seguro un nombre, hoy corremos en la misma carrera que el mundo, aceptamos ciertas relaciones hoy “porque el mundo a cambiado” somos más laxos en ciertas determinaciones, porque no queremos ser rechazados, o llamados RELIGIOSOS DE DERECHA, y todo amparado en nuestros logros y también en los fieles que se sientan en nuestras iglesias, queremos ser una fuerza con poder de decisión, y ante eso, tal vez mejor seguir esperando que las cosas se arreglen por sí mismas, mientras no estorbe nuestro proyecto “HACERNOS UN NOMBRE”. 
Me temo que si no despertamos pronto de nuestro sueño seremos simplemente guías de grandes rebaños que se encaminan irremediablemente a la gran tribulación, seremos dirigentes de muchedumbres de mártires, que no tendrán otra salida, aunque no sé si tendrán la fuerza, que dar la vida por el testimonio de Dios y del Cordero, aunque el deseo de Dios era que fuéramos el reflejo de su gloria y amor para guiarlos a la salvación y transformación, para ser librados del día de la hora de la prueba que vendría sobre el mundo entero. 
Con gran temor en mi corazón digo: SEÑOR PERDONAME, NO ME DEJES ENTRE LOS QUE DUERMEN, y ruego por mis hermanos y amigos… DESPIERTALOS DEL SUEÑO. CRISTO VIENE Y MUY PRONTo. ARREPIENTETE Y MIRA DE DONDE HAZ CAIDO Y VUELVE AL PRIMER AMOR, SINO QUITARÉ EL CANDELERO DE TU MANO.

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